
Este domingo Javi y yo nos animamos a participar en la prueba de Carvajales de Alba, un pequeño pueblo de Zamora que nos sorprendió muy gratamente. La organización fue impecable, con tres recorridos anunciados de 30, 50 y 70 km… aunque al final la aventura se fue hasta los 80 km.
Fuimos invitados por Nacho, un amigo que suele venir por Astudillo y que compartió la ruta con nosotros. Y la verdad, no pudimos disfrutarlo más.
El recorrido fue espectacular: las jaras en plena floración, los caminos en muy buen estado y algunos tramos de senda entre la hierba que le daban ese toque especial. Gran parte de la ruta bordeaba el pantano de Valparaíso (o Cogallo), todo rodeado de vegetación y color. Un paisaje de los que se te quedan grabados.
Y como toda buena marcha, no faltó el ambiente: avituallamientos completos, cañeo del bueno y, para rematar, un increíble arroz a la zamorana que puso el broche perfecto al día.
Una prueba muy recomendable que sin duda repetiremos.


