Corriendo por las calles de Valencia junto al mar, 7,5 k abierta al mar

Una de las ciudades más icónicas del mundo, Londres, tiene desde hace décadas una de las maratones más icónicas del mundo. Una carrera que, cada año, reúne a gente de todo el planeta para completar una muesca más del circuito majors con las maratones más top de todas. Además de ser un imán para corredores y corredoras populares de decenas de países también es un objetivo goloso para la élite del running mundial por lo atractivo de sus premios y por lo llano de su recorrido.

Este domingo se reunieron todas las condiciones para romper los récords femenino y, sobre todo bajar de esas míticas dos horas

Si es domingo 26 de abril, pero no estoy en Londres, estoy en Valencia “Ciudad del Running”, y también es un día ideal para correr, no una maratón sino la 15K y 7,5 K Valencia abierta al Mar … clima perfecto, circuito bordeando la fachada marítima, gran ambiente y miles de corredores compartiendo una pasión.

A diferencia Sebastián Sawe no desayunamos pan con miel, ni habíamos preparado la carrera corriendo 240 km a la semana a intensidad baja, ni nos tomamos geles antes de la salida y durante la carrera solo teníamos previsto tomar unos tragos de agua y no 115 gramos de carbohidratos, las zapatillas que nos calzaos no son las Adidas Adios Pro Evo 3 de menos de 100 gramos, y que ayudan a poder correr a 2 minutos y 49 segundo el kilómetro, eran unas zapatillas con un drop suficiente para no cargar en las rodillas el peso que poco a poco he ido acumulando en los últimos años.

Pero al igual que Sawe, yo también estaba ilusionado, feliz de estar participando en la carrera. A mi lado no iba el etíope Yomif Kejelcha, iba acompañado de Lourdes, e iba a pasear por las calles de Valencia la camiseta de mi club, con el nombre de un gran pueblo, Astudillo

A las 9h estábamos en la orilla del mar, junto con otros 10.000 finishers para recorrer una de las dos pruebas, la 15K o la 7,5K. en nuestro caso la 7,5k

Ambiente fantástico, mucha animación, grupos de batucada en el recorrido, calles anchas, solo un par de giros muy cerrados. y poder correr con muchos corredores juntos, algo que para los participantes de la carrera corta puede ser positivo, creo que no fue tanto para los de la carrera larga, pues a pesar que salimos una diferencia de media hora, a tres kilómetros de meta se juntaban los dos recorridos, en nuestro caso alcanzamos al “globo” que marcaba el ritmo de 6 minutos a los participantes en la 15 k y me imagino que frenamos y sin querer cortamos el ritmo a algunos corredores que esperaban realizar un buen registro a algunos corredores.

Una jornada redonda, donde se aúna la satisfacción de volver a participar en una carrera, la alegría de llegar junto a Lourdes, la emoción de enfundarse la camiseta del club.

No correremos los 250 km semanales, pero si seguiremos preparándonos para estar dispuestos en la próxima carrera.

Roberto J García

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