
El primer domingo de verano, 21 de junio, no se presentaba fácil. El termómetro amenazaba con apretar desde temprano, pero eso no detuvo a los 50 valientes que se concentraron en la línea de salida para disputar la 16ª edición de la Quebrantacerros 2026. Una cita ya mítica que, un año más, demostró que la pasión por las dos ruedas puede con todo. A la marea inicial de corredores se le unieron las ganas y el esfuerzo de un grupo de entusiastas llegado desde Palencia, incluyendo a varias chicas que no quisieron perderse la cita, sumando finalmente más de 65 ciclistas en ruta.
A pesar del riguroso calor estival, el pelotón supo regular las fuerzas y avanzar con paso firme de buena manera. La localidad de Villasirga se convirtió en el oasis perfecto de la jornada; allí se realizó un crucial avituallamiento de agua para recargar bidones, refrescar el cuerpo y encarar el último tramo del recorrido. Si algo dejó claro esta edición es que la Quebrantacerros es una prueba de todos y para todos. El espíritu de comunidad unió a varias generaciones sobre el pedal, demostrando que hubo momentos para todos los gustos: desde la savia nueva y el futuro del ciclismo, encarnado en los más jóvenes de apenas 14 años, hasta la sabiduría y el pundonor de nuestro veterano más querido, que a sus 77 años volvió a dar una lección a todos los asistentes.
Con el esfuerzo acumulado en las piernas y la mente puesta en una recompensa bien fría, los ciclistas enfilaron la recta final, locos por llegar a la cerveza. El punto de destino no podía ser otro que La Espita, el lugar de reunión habitual del grupo. Allí, entre risas, brindis y anécdotas, se repasaron los devenires de una jornada redonda que, afortunadamente, se cerró con todos muy bien y sin caídas ni incidentes que lamentar. Al final, queda la alegría de haber compartido el día y la ilusión de esperar a que el año que viene se siga en este juego.



